Llegó desde el sur a Audax con la ilusión de convertirse en futbolista profesional
Nicolás Salvo, el valdiviano que quiere conquistar la capital

Buscando hacer realidad un acariciado sueño, Nicolás Salvo pescó sus cosas en Valdivia y partió a Santiago a comienzos de abril de este año. La ilusión de convertirse en futbolista profesional fue más fuerte, por lo que su familia, los amigos del sector Altos de Guacamayo y la carrera de Ingeniería en Construcción en la Universidad Austral quedaron atrás. El cariño de Eduardo y Yolanda, su padres, y de Natalia y Eduardo, sus hermanos, fue reemplazado en la capital por el acogedor recibimiento de sus tíos Angélica y Francisco, en Puente Alto, en la Villa Plazuela Los Toros. A los 18 años, sabiendo que su primera estación iba a ser la Escuela de Fútbol de Audax Italiano, el muchacho, con la osadía de un tipo bien grandecito, hacía un cambio radical en su vida. Y todo por el irrefrenable embrujo de la pelotita.

“Me recibió el profe Arturo Cubillos (Director de la escuela de fútbol audina). Al principio se sorprendió un poco, porque nunca le había tocado que llegara un muchacho desde otra ciudad para dedicarse al fútbol. Por eso, me preguntó varias veces si estaba seguro de lo que estaba haciendo”, cuenta Nicolás, rememorando su aterrizaje en los itálicos. Las razonables dudas, sin embargo, no lo amilanaron. “Yo le dije que tenía la película muy clara y que contaba con todo el apoyo de mi familia. La idea es estar un tiempo en la escuela de fútbol para después probarme en algún equipo de Santiago. Es que acá hay muchas más posibilidades que en el sur”, asegura el valdiviano.

La adrenalina de comenzar a hacer realidad su gran sueño retardó, en el flamante audino, la nostalgia de estar lejos de los suyos. Pero, ya establecido en la capital y completamente compenetrado con sus nuevos compañeros, vino un pequeño bajoncito. “No puedo negar que todavía echo de menos a mi familia, a pesar de que mis tíos me han atendido súper bien. Por eso, viajo cada dos semanas a Valdivia. Necesito estar algún tiempo en mi casa, para sentirme mejor. Me hace bien, porque vuelvo con mucha más energía”, confidencia el Nico, quien poco a poco ha ido mostrando todas sus dotes futbolísticas.

“Soy un delantero rápido y me gusta hacer muchos goles. Mee gusta moverme por el lado izquierdo del ataque, pues así pudo enganchar para la pierna derecha y encarar hacia el arco también. Siempre jugué arriba, pero ahora el profe Arturo (Cubillos) me está probando de stopper. Esta nueva posición igual me sirve para mejorar, porque aprendo cómo deben moverse los defensores y en qué fallan. Así que cuando me toca jugar de delantero, sé qué cosas tengo que hacer para sorprenderlos”, explica el ariete.

Como nació en Santiago y recién siendo niño se traslado a la Región de los Ríos, la vida capitalina no ha complicado a Nicolás. Sin embargo, hay un aspecto, ausente en los fríos y lluviosos mese de otoño e invierno, que derechamente le desagrada. “Nací acá, pero me considero un valdiviano más y, por lo tanto, no estoy acostumbrado al calor. Me cuesta mucho soportarlo, es que en el sur el clima es mucho más fresco, mucho más agradable. Como ya se viene la primavera y después el verano, parece que, en los partidos, voy a tener que correr con una botellita de agua al lado”, bromea.

-Todo vale contar de ser futbolista profesional…

-Claro, no queda otra. Me estoy jugando una opción y hay que hacerlo a concho. En todo caso, me doy como plazo sólo este año. Si no pasa nada, vuelvo a Valdivia y retomo los estudios nomás.

-Queda poco tiempo. ¿Has hecho algún contacto para ir probarte a algún lado?

-Sí, un amigo está viendo una chance en Palestino. Estoy esperando para ver qué pasa. Quedó de avisarme cuándo tengo que ir. Ahora, si no resulta, tendré que ver en otro lado. Hay que agotar todas las posibilidades.

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